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miércoles, 29 de febrero de 2012

Huele a vida.

Si, si, si, se cierra una estación, de frío y recogimiento y empieza la luz, la alegría, el calorcito. En las jardineras del patio de mi casa, que es particular, brotan los crocus y los tulipanes, con una fuerza desconcertante para lo poco que ha llovido este invierno.



Los jazmines se desperezan, el romero se resiste un año más a morir y parece que ha superado los hielos invernales. Su tronco ha salido fortalecido ante los adversos frios. Y entre la rocalla salen todo tipo de brotes.


Los lirios traídos del jardín de Pastrana, ese jardín tan importante en mi vida, siguen un año más con nosotros y pronto espero ver sus flores moradas en vivo contraste contra la pared.


Ya hemos visitado el vivero más cercano a casa, para preparar el jardín delantero con la egoísta intención de que nos alegre la vista cada vez que se abra la cancela. Ya tengo listos para plantar los bulbos de gladiolos (blancos, of course) y mañana, mañana sin falta, sumergiré mis manos en la tierra, para amasarla, sentir su humedad y su calor y depositar en ella un germen de vida en forma de semillas.


Ya está aquí, es imparable, los almendros no mienten, sólo hay que respirar profundamente y dejarse llevar.


Comienza una etapa, se cierra otra, sólo hay que estar preparado para disfrutarla. La naturaleza nos invita a admirar este festival de color, de energía, de elegante y sencilla belleza.


¡Pobre del que ver pasar la primavera ante sus ojos y no es capaz de comprender su mensaje!

domingo, 26 de febrero de 2012

Tocando el cielo.

Hace unos días me invadió la nostalgia por experiencias vividas que ahora me encantarían revivir. El desencadenante de la añoranza fue simple: cuando voy al trabajo por las mañanas, paso cerca de un aeródromo, del que a veces, al alba, despegan los helicópteros de la DGT, para el control de tráfico.


Uno de ellos justo estaba despegando en ese momento y pasó tan bajo, que se podía ver el rotor y las palas y aunque para muchos conductores sea la amenaza de una posible multa, para mi fue el motivo para recordar uno de mis más extraños sueños cumplidos: volar en helicóptero.


Hay gente que su sueño perfecto es fundir una tarjeta de crédito en tiendas de lujo a lo "Pretty Woman", viajar a una playa exótica, conocer en persona a su ídolo musical o llenar el armario de "Manolos" (Blahnik). Pero yo soy rara, muy rara y tengo desde muy pequeña varias cosas claras: una de ellas es que tarde lo que tarde, si quiero hacer algo (y sólo depende de mi esfuerzo y de mi ilusión) lo termino haciendo. No se si es por cabezonería o por perseverancia, pero al final lo consigo.


A los 8 años decidí que quería volar en helicóptero y unas cuántas décadas después lo hice. Fue un vuelo corto, sobre Manhattan y el Hudson, pero cada vez que lo rememoro, siento la adrenalina brotando en mi estómago en el momento del despegue y mis retinas intentando atesorar cada detalle para guardarlo como el mejor tesoro encontrado tras años de búsqueda.


Cuando estaba en el aire, en lugar de pensar que tenía el centro del mundo a mis pies, lo que pensaba era que tenía la oportunidad de ver una ciudad con la sencillez con la que la puede ver un pájaro.


Han pasado algunos años desde ese día, el último día del viaje a N.Y., antes de cruzar el Atlántico y volver a casa, con varios carretes de fotos en blanco y negro en la maleta, el sello de otra aduana en el pasaporte y con la sensación en el corazón de haber finalizado una etapa en mi vida y estar preparada para la siguiente.


Con las imágenes de los imponentes rascacielos ante mi, como si ahora mismo estuviera de nuevo en el aire frente a ellos, pienso que lo importante no son sólo coleccionar experiencias a lo largo de la vida, sino saber vivir cada una de ellas con el máximo de intensidad que te permita el corazón, porque eso es lo que mayor huella deja en el recuerdo.


Da igual que acudas a la fiesta más increíble, que viajes al fin del mundo buscando un paraíso o que simplemente estés dando un paseo por la tarde al lado de un río. Nada de lo que se vive merece realmente la pena, si vives con el alma anestesiada, por la tristeza o por el miedo. 


De poco sirve vivir, si no se vive cada instante con pasión verdadera, cada emoción, cada dolor, cada sentimiento, con la mayor profundidad que sea posible.

sábado, 25 de febrero de 2012

Una tarde diferente.

No sólo para romper nuestra rutina familiar: merienda, pañales, destrozar juguetes, cena, baño, cuento y a dormir, esta tarde hemos compartido con otras familias algo estupendo:


Se ha inaugurado ADIN (http://www.centroadin.com/). Todo un soplo de ánimo y de fuerza en momentos en que nadie se atreve a abrir un centro.


Tanto P. como M. son dos estupendas profesionales, muy valientes y muy entusiastas. Ha sido muy divertido y los niños y los padres nos lo hemos pasado genial. 


Y lo mejor, su enfoque de como debe abordarse la atención temprana y la relación con los niños y sus familias considero que es la mejor forma de abordarlo.


Espero que muy pronto, mi pequeña experiencia pueda servirlas de ayuda.

martes, 21 de febrero de 2012

La decisión.

Hay veces en la vida que tomas pequeñas decisiones que cambian radicalmente el rumbo de tu existencia.


Hay cuestiones intrascendentes, como el color de la ropa que eliges para ponerte, por ejemplo, si te vistes de negro porque tu ánimo no te pide otra cosa, todo el día puedes estar influenciada por ello.


Si decides estudiar una determinada carrera, eso no sólo ocupa una serie de años de tu vida dedicados a la formación y el estudio, eso termina por influir en la forma en que ves el mundo, el filtro con el que observas la realidad que te rodea.


Si decides vivir en pareja, o casarte, eso determina como vives tu vida y esa decisión influye, aunque no te lo propongas, en como desarrolla la vida de otras personas de tu entorno.


Y ya si decides tener hijos..., eso si que cambia tu vida (y no sólo la tuya), pero para siempre.


Hace unos días, una de mis amigas de toda la vida, desde que íbamos al cole, me comentó que está pensando muy seriamente en ser madre en solitario. Me comentaba que a su reloj biológico ya no le queda mucho tiempo y el momento de tomar una decisión es ahora o nunca.


Hay veces que no sabemos cuál es el mejor camino para nosotros, el que nos traerá mayores alegrías o menos problemas, que a veces viene a ser lo mismo y mucho más conflictivo es dar consejos sobre lo que hacer o decidir a los demás.


Hay veces, que el simple hecho de decidir a última hora no coger un tren o un avión, te puede salvar la vida, si ese medio de transporte tiene un accidente. El hecho de elegir si ir por una carretera a la derecha o a la izquierda, te puede llevar a un paraje maravillosamente tranquilo o a una ruidosa jungla humana.


¡¡qué difíciles y que importantes son las pequeñas y las grandes decisiones!!

jueves, 16 de febrero de 2012

La payasa.

Estoy ante la disyuntiva de decidir si me disfrazo o no estos carnavales. Como el "tete" en el cole tienen como temática el circo, ya tenía mi decisión y mi disfraz listo, nariz roja incluida y según se acerca el momento me voy desinflando.

No se quién ganará al final, si el angelito rojo animándome a comerme mi vergüenza o el blanco para que no haga el ridículo.

A todo esto la "pitu" va de Pitufina, como no podía ser menos, que para eso llevo dos semanas preparando el modelito, peluca rubia incluida.

Tenía un profesor de Sociología en la facultad, que nos comentaba al respecto del carnaval que cada uno se disfraza de lo que le gustaría ser. Yo siempre he querido probarme alguna vez en mi vida un hábito, pero sólo un ratito, porque en la vida real, de los tres votos, sólo sería capaz de cumplir el de pobreza.

Y aunque el origen del carnaval está en las fiestas paganas, hoy en día sigue vigente por ser la época del año en la que está permitido ser lo que a diario no eres. O eso es lo que podríamos pensar, cada uno tiene su personalidad y en carnavales te conviertes en otro. Sin embargo, la propia personalidad (del latín personae: máscara) es un disfraz más. Y llegado a este punto si que tengo claro que cada uno representamos un papel, que tenemos una máscara y que cada uno ve en nosotros lo que deja entrever la máscara que nos formamos.

Y hablando de máscaras no puedo dejar de añorar Venecia, con sus mágicos canales, sus cada vez más hundidos palacios y sus góndolas. Sería todo un lujo para mi poder volver allí y más en carnaval.



Y ante tanto lujo y belleza, mi disfraz parece aún más simple. Todavía no me he decidido, pero va ganando el de rojo con un 85 % de certeza y subiendo en el ranking.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Tripaliare.

El lugar en el que trabajo es el universo paralelo. Con la que está cayendo en este país y allí parece que no pasa nada y todo es felicidad, glamour y armonía. Un auténtico gheto pseudo lujoso.


Para empezar, el decorado es de lo más "in": edificios acristalados e inteligentes, donde te asas en invierno (o no, según te toque) y necesitas calcetines para acompañar las sandalias en verano; todo ello dentro de un recinto privado, vigilado e inmaculado. Y esto último lo digo, porque he visto como limpian hasta las juntas de las losetas del suelo y las señales de tráfico ¡¡impresionante!!. Los arbustos que completan la decoración están perfectamente recortados y podados (los de mi jardín, afortunados ellos, crecen tan "asilvestrados" como mis hijos).


Pero lo que más curiosidad me despierta es la gente que trabaja allí. Hay de todo claro, pero me maravillan las de impecable modelito, cual "clackers" de "El Diablo se viste de Prada".




Alguna se dejará los brackets invisibles delante de mis narices, cruzando por los adoquines de las calles. Espero ansiosa ese momento, de verdad. Y ellos, en creciente número, de traje y corbata. Elegancia y distinción masculina.


Si te paras a observar con un poco más de calma, vas viendo la otra cara y como en toda aldea (y esto no deja de ser eso, lo aseguro), hay de todo. Hay gente maja, muy maja y muy normal, cuyo afán es hacer su trabajo lo mejor posible y tratar que no les manden al paro. Pero también hay envidias, conjuras y traiciones, como en las mejores películas. Y con el tiempo te enteras de romances, triángulos amorosos, peleas más o menos disimuladas, grandes amistades y buen rollo.


Dentro del micro-cosmos que es mi edificio es donde más oportunidades tengo de observar. Mi primer objeto de estudio fueron ellas. Las hay de poderosos pasos que hacen temblar hasta el suelo y eso que la moqueta amortigua un poco el sonido. Las hay silenciosas y discretas, de las que les gusta pasar desapercibidas y a las que no sabes si están o no de vacaciones, porque parecen invisibles.


Las hay escandalosas, muy escandalosas. Y las hay que si te pueden ayudar, te ayudan aunque eso retrase su trabajo. Y las hay que se visten con traje y chaqueta, para que en las reuniones donde los hombres son mayoritarios, se las presuponga un estilo masculino de trabajo.


Y luego están ellos, que son más básicos y entre informe e informe se ponen a charlar de fútbol o de la última peli que han visto. Y no suelen estar compitiendo a ver quién acaba de estrenar ropa de marca.


Cuanto más grande es el cosmos por el que te mueves, mayor es la variedad, pero a todos nos une un denominador común, somos personas, con nuestros miedos, alegrías, fallos, aspiraciones, alergias alimentarias, falta de sueño, inseguridades y pequeñas grandezas. Pero visto desde fuera, no debemos aparentar esas debilidades propias de la naturaleza humana.

martes, 14 de febrero de 2012

¡¡No dejo de sorprenderme!!

Hace unos días recibí este otro premio y no había tenido tiempo de dar convenientemente las gracias. Es este:

¡Raquel, eres un cielo!, millones de gracias.

Estas cosas me dan un pudor enorme. No estoy acostumbrada ni a los premios ni a los halagos y es algo que me cuesta encajar. No se dar las gracias cuando alguien dice algo bueno de mi y en mi vida no he destacado en nada, ni en los estudios, ni en las artes, ni por mi físico. De hecho creo que sólo he recibido dos o tres piropos en mi vida y uno de ellos fue durante un viaje a Italia y no tiene mérito, porque allí es muy habitual y tienes que ser fea, pero que muy fea para que no te digan nada por la calle, ja-ja.

Con el blog estoy recibiendo comentarios que yo creo que son inmerecidos y que me sorprenden mucho, sobre todo los que provienen de gente que me conoce personalmente y me ha visto en chandall, despeinada, sin maquillar y dándoles voces histéricas a los niños. Lo que me hace pensar que la gente tiene una imagen irreal de mi o que sólo conocen la vertiente amable de mi poliédrica personalidad.

Las casualidades de la vida, casualidades en las que no creo, han hecho que hoy haya recibido varios regalos, de lo más curiosos y cuyo valor va mucho más allá de lo material. Además, al ser martes, tocaba visita de Carmen, nuestra cartera y me ha traído el premio que me ha enviado APREAND y que quiero mostrar porque es muy bonito:


este bonito broche de una kokeshi


estas orquillas tan artesanales


y este marca-páginas personalizado tan chulo

Yo, que soy una manazas en las manualidades, me he quedado hundidita en la miseria. Me ha encantado el regalo y lo voy a lucir la mar de orgullosa. Muchas gracias, guapetona, ya sabes que me hizo mucha ilusión.

Y mi más sincera gratitud a los que dedicáis unos minutos de vuestra vida a leer lo que plasmo de mis pensamientos.

domingo, 12 de febrero de 2012

San Tontín

Así denominaba mi amigo O. al 14 de febrero, hasta que el también terminó rendido ante los encantos de su actual pareja.
Se reía de mi, porque suspiraba por otra persona. Se reía de las escapadas románticas de fin de semana y de los planes de vida en común. Hasta que su corazón fue llamado a las filas de los enamorados.
Aunque fijar un día al año para decir ante todos que estás enamorado no me gusta y es algo más comercial que otra cosa, me gustaría felicitar efusivamente a todos los que se despiertan y se duermen pensando en otra persona, a los que el corazón se les desboca cuando están al lado de alguien que les motiva.
Mis felicitaciones a los que dejan notas de amor al lado de una taza de desayuno, a los que dejan la ropa en el radiador en invierno para que esté calentita cuando te levantas por la mañana y te vistes, a los que regalan raras margaritas azules en un momento difícil, sólo por despertar una sonrisa.
Mi más sincera felicitación a los que les invaden las endorfinas y van sonriendo por la calle aunque cada día sea más difícil sobrevivir.
Felicidades a los que no se rinden ante el desaliento de un amor contracorriente, a los que saben que estarán junto a su persona amada, aunque ahora no sea el momento y tengan que tener paciencia y perseverancia.
Felicidades a los que aún tienen capacidad de amar, a pesar de desengaños y desilusiones, a los que no quieren dejar de querer, aunque el otro ya no les quiera.
Felicidades a todos los que alguna vez en su vida han sentido que su corazón amaba, porque no todo el mundo sabe amar. Y felicidades a todos los que en alguna ocasión han sido amados, porque creo que sentir el amor de otro ser humano es lo más maravilloso que puede ocurrirnos.

And the winner is...

Este es el primer premio que recibo en mi blog:


Y estoy encantada. Gracias Jesús, no se como se sienten los ganadores de un Oscar, pero al menos ellos saben que están nominados, en mi caso como no tenía ni idea, la ilusión ha sido mayor.

Para recoger mi premio, tengo que contestar a lo siguiente:
1. Elige un momento importante de tu vida. Solo uno.
Uff ¿solo uno? Julio de hace unos años, sábado, Concierto de las Velas de Pedraza, la magia de ese ambiente y la cera de dos velas fundida en una sola.
2. Qué lugar del mundo te gustaría visitas que no conoces.
Las islas griegas, Santorini. Me falta un crucerito por las islas griegas.
3. Haz un menú con tu comida preferida. Entrante, plato principal y postre.
Tosta de salmorejo con jamón serrano, de entrante. Parrillada de verduras con aceite de oliva. Y de postre algo con mucho chocolate (mi vicio confesable).
4. Si a trabajo se refiere, ¿cuál sería tu trabajo perfecto o profesión, sin pensar en salarios?
Me formé para ser psicóloga clínica, pero la vida me llevó por otros derroteros. Pero para mi, la psicología sigue siendo mi profesión perfecta. También me gustaría trabajar de repostera (que no reportera, no confundir).
5. Recuerdas cuándo y porqué reíste la última vez? Cuéntalo si lo recuerdas.
Con mis niños me río mucho, ¡¡tienen cada ocurrencia!!, por ejemplo, el "tete", a las libélulas las llama "bilulilas" y pone cara de pillín cuando me lo dice, porque sabe que me hace mucha gracia.
Y mis nominaciones son para:

unaterapeutatemprana
comolaprincesadelguisante
mimamamecanta
todos-somosespeciales
rincondelfieltro

Lo dicho, muchas gracias Jesús. 

martes, 7 de febrero de 2012

Palabra por palabra.

La letra de esta canción me recuerda, palabra por palabra a mis "niños" a los que tanto quiero:



Y no tengo nada más que añadir.

La bola de pelos.

Una de las abogadas para las que colaboro en el trabajo, dice que cuando tiene un problema "se le hace bola" (señalando su garganta), a la bola le crece pelo y no la deja tragar.

Hoy es uno de esos días en los que a mi me ha crecido en la laringe "la bola de pelos". Hoy tocaba revisión médica de la "Pitu". A cambio de su supervivencia, su tremenda prematuridad nos dejó con tributo permanente una lesión cerebral importante, que va a condicionar su existencia y su desarrollo.

En el momento del diagnóstico, afortunadamente su padre no fue consciente de la magnitud de lo que nos trataban de explicar con toda la cautela del mundo. ¡Afortunado él en su ignorancia y su desconocimiento sobre la materia!. Tras el schok inicial, yo lo he ido asumiendo y tratando de ver el lado positivo de la situación.

Han pasado cuatro años y medio desde entonces y su evolución es sorprendentemente buena para el punto del que partíamos. No obstante, las múltiples visitas médicas (que llegaron a ser a veces de 4 ó 5  en una misma semana su primer año de vida) se han  convertido en revisiones semestrales, anuales e incluso en algunas especialidades pediátricas ya nos han dado de alta.

Eso no quita para que de vez en cuando, tengamos que acudir al Hospital del Niño Jesús, en Madrid. Y el día antes de ir ya me empieza a crecer la bola. Reconozco que me mentalizo días antes, lo que veo allí es lo que nadie quiere ver en sus hijos: es un glosario de "descartes" de la naturaleza, pero sobre todo son niños. Si ya de por si, un niño es vulnerable, un niño con alguna enfermedad son doblemente especiales.

En las caras de los padres veo también de todo: hay esperanza, astio, pena, prisa, tristeza..., según la situación de su hijo y cada circunstancia. El personal del hospital es en su mayoría gente encantadora y comprometida con su trabajo, algo que como padres agradecemos.

En comparación con otros hospitales (y palabra que conozco unos pocos), en éste se respira un ambiente especial. Incluso en la unidad de oncohematología o en la de anatomía patológica. Será por la decoración de algunas salas, como la del teatro y la nota de color que aportan los voluntarios de la Fundación Theodora (http://www.theodora.org.es/) y otros voluntarios, con sus globos, sus dibujos...

Para los que han visitado este hospital de forma única y puntual quizás no lo valoren en su justa medida, para los habituales, ya es otra historia.

Hoy me llevo una sensación agridulce: las noticias no han sido malas, pero la situación es la que es. A pesar de todo, según pasando las horas, la bola va disminuyendo de tamaño y ya está casi "calva".

lunes, 6 de febrero de 2012

Para reflexionar sobre nuestro futuro.

Mi compañera de trayecto me envió una cosa que quiero compartir, porque a mi me hizo reflexionar al ver  estas imágenes:




Como en "El curioso caso de Benjamin Batton", vamos volviendo poco a poco a recuperar la infancia. Y los que en cierta forma nos negamos a ir creciendo, a ir madurando y a ir aceptando las responsabilidades que la vida nos impone y nos autoimponemos, esa vida que pasa inexorable, nos devuelve como un favor, lo que nunca deberíamos abandonar.

Este fin de semana, por añoranza de otras épocas, he estado escuchando a uno de mis grupos favoritos. Entre las canciones que más he cantado estos días ha estado esta:


Siempre he pensado que nos vendría bien a todos conservar un poco de esa niñez, de esa falta de prejuicios, de esa mirada hacia el futuro sin el peso de las experiencias.

Al final del camino, volvemos a ser lo que un día fuimos.

jueves, 2 de febrero de 2012

Con el corazón dividido.

Hace unos días hablando con una embarazada, de la que sentía una sana envidia por esa tripita, me preguntaba con cierto miedo que pasa en el corazón de una madre cuando llega el segundo.
Por un lado pensé, no soy la única inconsciente con los tiempos que corren y teniendo dos hijos, hay otras "inconscientes" y reincidentes como yo.
Siendo lo más diplomática posible, porque por experiencia se, que es una etapa de la vida en la que estás muy sensible, le comenté que el corazón de una madre es capaz de albergar amor para uno, dos, tres y los que se tercien.
Le comenté que a cada hijo se le quiere de una manera y por unas cosas. Cuando llega el segundo, no dejas de querer al primero, lo que compartes es el tiempo que le dedicas, pero el amor sigue ahí,  se incrementa con el paso del tiempo.
A uno le quieres por sus virtudes, su espontaneidad, su dulzura, por los rasgos de personalidad. Y al otro le quieres por sus gracias, su tesón, su afán de superación,...Hay mucho amor en el corazón de las madres, no dejas de querer, tu corazón se expande y quieres a todos tus hijos, no por igual, no por las mismas cosas ni por las mismas razones, pero si con la misma intensidad.
Y esa idea de los diferentes tipos de amor me sigue rondando la cabeza desde esa conversación. No se quiere igual a una amiga que a la pareja con la que compartes tu camino en la vida. Pero a tu amiga la quieres con todo tu alma y te desvelas y te preocupas por ella cuando tiene problemas, compartes buenos momentos y más cosas ¿que lo diferencia del amor a la pareja? ¿el componente de la atracción física? puede que si. No lo se.
¿Quieres igual a tu familia que a tus amigos? No, porque como dice una amiga mía, a los amigos los eliges, pero la familia es la que te toca y no la puedes cambiar (te puedes alejar de ella, pero siempre seguirán siendo tu familia).
Lo que si tengo claro es que el corazón humano es capaz de sentir muchas variantes del amor y desde esa conversación trato de "etiquetar" el tipo de amor que siento por cada una de las personas que para mi son importantes, por un motivo u otro y me faltan etiquetas, no le encuentro a veces los límites. Lo que si tengo seguro es que tengo el corazón dividido en muchas partes y a todos y cada uno de los que quiero, los quiero con gran intensidad. Se me expande el corazón, que le voy a hacer, es una "desgracia" como otra cualquiera, pero como se decía en "Con faldas y a lo loco": Nadie es perfecto.

miércoles, 1 de febrero de 2012

No sólo amanece

Cuando salgo de casa es todavía de noche. Hay un punto en el recorrido que me permite contemplar un sky line madrileño divino, que diría si en lugar de mi nombre me llamara "Fefa" o fuera un poco Borja-Mari.

Las vistas son espectaculares y empiezan a ser día a día más bonitas porque cada vez hay más luz, el amanecer se adelanta cada día unos minutos y la silueta de los edificios se ven con más nitidez.

Si en lugar de un volante entre mis manos, tuviera una cámara (y conduciendo no me atrevo a utilizar la del móvil) las fotos que podría hacer serían espectaculares.

Cuando miro esa ciudad que despierta su ritmo a la velocidad implacable de la luz solar, no puedo por menos pensar en la gente que en esos momentos se está levantando, que se está vistiendo para salir, los que se despegan el sueño a golpe de café, los que llegan en ese momento a casa, los que en esos momentos están haciendo el amor, los que no son capaces de salir de la cama porque no tienen a donde ir...

Cada día hay un poco más de luz y a pesar del frío intenso, más intenso últimamente, se que falta un día menos para que llegue mi ansiada primavera. Se que falta menos para que la oscuridad no me rodee en mi recorrido. Llegarán los brotes de vida a los árboles, matizando de verde las ramas que hoy están desiertas. Y lo yermo dejará paso a la plenitud.

Los mirlos de mi barrio han empezado a cantar, ya  los oigo cuando salgo de casa, ahora se que es inevitable,  se acaba el invierno, aunque esta semana no lo parezca.
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