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miércoles, 25 de abril de 2012

El enigma.

Hace tiempo que no voy (el último intento no tuve paciencia y abandoné la cola), me refiero al El Prado.
Cuando era "single ladie", mis sábados por las tardes los dedicaba o a pasear por calles tranquilas del centro de Madrid y hacer fotos de edificios singulares, o a empaparme de arte, visitando museos.
Sin lugar a dudas, mi preferido es la pinacoteca por excelencia.
Lo primero que hacía nada más entrar era calarme mis gafas de miope y encaminarme (aún me se de memoria el recorrido) a la sala 56a.
Y una vez plantada ante la tabla de roble mejor utilizada del mundo, me dedicaba todos los minutos que los múltiples turistas me permitían contemplar tranquila, sin interferencias visuales y tontos comentarios, a disfrutar del que es para mi el mayor enigma de interpretación de la pintura y por supuesto, mi obra favorita con diferencia sobre el resto:


Que en 1500 (d.C.) una persona tuviera la "imaginación" suficiente para plasmar en un oleo estas imágenes es un tanto desconcertante. Podía pasarme el tiempo muerto contemplando sus detalles y asimilando sus diferentes mensajes y pensando en un refrán flamenco que dice que " La felicidad es como el vidrio, se rompe pronto".
Me extasiaba contemplando las tres etapas de la vida por las que todos pasamos en algún momento de la existencia, del paraiso al infierno y en medio de todo, los placeres de la vida, los placeres mundanos.
Y lo efímero de la vida.
Los vigilantes de la sala me miraban con aburrida curiosidad. Luego me iba a visitar "La Anunciación" de Fra Angélico a la sala contigua y en cada visita la dedicada a un pintor concreto o la exposicón temporal que tocara. Pero antes de irme, antes de salir del edificio, como despedida, volvía a "El jardín de las Delicias" y lo echo de menos.

martes, 24 de abril de 2012

Miedo.

De pequeña compartía habitación con mi hermana, que no soportaba a la hora de dormir ni el más mínimo atisbo de luz. Por eso yo dormía en la cama cerca de la puerta, para poder escudriñar la luz que se colaba por debajo de su rendija.

Cuando ella abandonó el hogar paterno para tener su propio hogar, mi cama estuvo al lado de la ventana y tumbada en ella, con la persiana subida, me dormía pidiendo estrellas, en noches sin luna ni nubes. Así, la luz del amanecer acompañaba los primeros pensamientos del día, cuando tenía suerte de poder despertarme después que el sol. Otras veces me dormía con la tele puesta, para no sentirme sola y a oscuras.

Después cambié de cama y de casa, pero esa sensación no desapareció con la compañía y a pesar de dormir al lado de la ventana nuevamente, no era suficiente.

Por eso, un farol con una vela se enciende cada noche en la habitación, frente a la cama, en alto y con seguridad de que sólo va a dar brillo. Para que una luz tenue me acompañe hasta que me venza el sueño.




Si me despierto (últimamente siempre es lo habitual) y la vela ya no tiene fuerza para lucir, ya no vuelvo a dormirme.

Me giro sobre mi lado izquierdo y miro la luz que entra por la ventana y pienso que no sólo es miedo de niña inmadura a la oscuridad, porque es una sensación que se extiende como mancha de aceite a múltiples facetas de mi vida: miedo al daño que puedan sufrir los que más quiero, miedo a un futuro desconocido como supongo les pasa a todos, miedo a no tener controlado el máximo de cosas controlables, miedo a lo inesperado y en definitiva, miedo a lo que significa la vida.


Sólo viento.

Cuando por las noches el viento fuerte azota por igual tejados y pensamiento y no deja lugar a los sueños, pienso en los Colosos de Memnon.




Esos gigantes que vi hace años. Fría piedra, insensible y muda, esperando ansiosa al turista ocasional que la saque del olvido y la devuelva a la ilusión de la vida y de un esplendor pasado.

Esa piedra, esperando inútilmente cambiar de sitio, anhelo que sólo se cumplirá por voluntad de otros. Aguantando el sol de un desierto impasible, aguantando el inexorable transcurrir de días de aislamiento. A noches de silencio y estrellas lejanas. Sin más compañía que su mudo gemelo de piedra.

Las noches de viento, me transportan a sus pies, para escuchar el viento silbando entre sus grietas. A un frío desierto de noche, abrasador aire de día. De tormentas de cruel arena, que se incrustan en sus rendijas y que abren brechas cada vez más profundas. Grietas que terminarán por destruir lo que creó la mano del artista, del ser que a base de paciencia y golpes sacó de bloques, dos estatuas, que permanecen juntas, una al lado de la otra, por los siglos de los siglos, hasta que el desgaste los destruya.

El sueño de Egipto se desvanece, día a día.

lunes, 23 de abril de 2012

Tempus tacendi, et tempus loquendi.

Todas las cosas pasan con el tiempo. Y así debemos arrojarnos en brazos de la Providencia.

I.         Omnia tempus habent, et suis spatiis transeunt universa sub caelo.              
       Todas las cosas tienen su tiempo, y por sus espacios pasan todas ellas debajo del cielo.
                        
II.       Tempus nascendi, et tempus  moriendi. Tempus plantandi, et tempus evellendi quod plantatum est.
       Hay tiempo de nacer y tiempo de morir. Tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo que se plantó.

III. Tempus occidendi, et tempus sanandi. Tempus destruendi, et tempues edificandi.
      Tiempo de matar, y tiempo de sanar. Tiempo de derribar, y tiempo de edificar.

IV. Tempus flendi, et tempus ridendi. Tempus plagendi, et tempus saltandi.
      Tiempo de llorar, y tiempo de reir. Tiempo de plañir, y tiempo de bailar.

V. Tempus spargendi lapides, et tempus colligendi. Tempus amplexandi, et tempus longe fieri ab amplexibus.
     Tiempo de esparcir piedras, y tiempo de recogerlas. Tiempo de abrazar, y tiempo de alejarse de los abrazos.

VI. Tempus acquirendi, et tempus perdendi. Tempus custodiendi, et tempus abjiciendi.
      Tiempo de ganar, y tiempo de perder. Tiempo de guardar, y tiempo de arrojar.

VII. Tempus scindendi, et tempus consuendi. Tempus tacendi, et tempus loquendi.
       Tiempo de rasgar, y tiempo de coser. Tiempo de callar, y tiempo de hablar.

VIII. Tempus dilectionis, et tempus odii. Tempus belli, et tempus pacis.
         Tiempo de amor, y tiempo de odio. Tiempo de guerra, y tiempo de paz.


El libro de Ecclesiastes. Cap. III
(La Biblia Vulgata Latina)



El lema de la familia Malatesta rezaba así: "Tempus loquendi et tempus loquendi" y así está reflejado en la pantalla de mi ordenador, en el trabajo, para cuando me entran tentaciones de abrir la boca.

sábado, 14 de abril de 2012

Mas lista que el hambre.

Según "San Google bendito":

El término inteligencia proviene del latín intelligentia, que a su vez deriva de inteligere. Es una palabra compuesta por otros dos términos: intus (“entre”) y legere (“escoger”). Por lo tanto, el origen etimológico del concepto de inteligencia hace referencia a quien sabe elegir: la inteligencia posibilita la selección de las alternativas más convenientes para la resolución de un problema.  Un individuo es inteligente cuando es capaz de de escoger la mejor opción entre las posibilidades que se presentan a su alcance para resolver un problema.



La inteligencia pueden clasificarse en distintos grupos según sus características: la inteligencia psicológica (vinculada a la capacidad cognitiva, de aprendizaje y relación), la inteligencia biológica (la capacidad de adaptación a nuevas situaciones), la inteligencia operativa y otras. En todos los casos, la inteligencia está relacionada a la habilidad de un individuo de captar datos, comprenderlos, procesarlos y emplearlos de manera acertada. Quiere decir que es la capacidad de relacionar conocimientos y conceptos que permiten la resolución de un determinado conflicto.

Si partimos de la definición de inteligencia biológica, en mi casa vamos a aumentar en este índice al menos dos desviaciones típicas sobre el nivel de origen, porque últimamente y a una velocidad un tanto vertiginosa, hemos tenido que adaptarnos a cambios en nuestras rutinas con un simple chascar de dedos.

El "tete" va a tener que madrugar durante aproximadamente un mes y empezar su jornada escolar a las 7.30 a.m., ¡pobre!.  La "pitu" también va a levantarse como las gallinas y va a ir a la ruta por las mañana con alguien diferente a su padre como hasta ahora; las compras de intendencia se van a trasladar de las tranquilas mañanas a las tardes o cuando se pueda. Papá se lo va a pasar de lo lindo en los atascos mañaneros... Y lo único que no va a cambiar es que mi despertador va a seguir sonando a la misma hora, pero no voy  a ser la única en casa que va a levantarse prontito.

Y lo mejor es que no tenemos opciones para elegir la mejor posible, tiene que ser así y será. ¡Amen!.

Suerte a tod@s los que tienen que adaptarse a los cambios en su vida y no tienen opciones para elegir.

miércoles, 11 de abril de 2012

Origami flowers

El karma se cumple, tarde o temprano y no tenemos escapatoria. 

Y el mio no iba a ser menos, así que todos los trabajos manuales que no hice en mi etapa escolar los estoy haciendo en mi etapa de madre con hijos en edad escolar (me han contado que las madres de adolescentes y pre-adolescentes tienen otras "tareas" no menos entretenidas).

Durante los últimos cuatro años he hecho casilleros con las fotos de los niños, he bordado su nombre en sus babis, carteles con flores para el día de la infancia, tomates con globos de agua para aprender el color rojo, estrellas de plastilina para el Portal de Belén y un extenso y variado etc.

Lo último es esto:  



Es curioso lo que se puede hacer con cartulina de colores, unas tijeras y un poco de pegamento. Todo es cuestión de ponerse a ello, tener claro lo que quieres hacer, dedicarle un poco de tiempo libre y habilidad al doblar y volver a doblar. Bueno, la práctica hace mucho y este es el resultado del primer intento.

sábado, 7 de abril de 2012

Al fondo a la izquierda, según se sale de Madrid.

Viernes Santo, 6.50 a.m., suena una alarma de emergencia nuclear (no, no es broma) a todo volumen. ¿qué pasa, por favor???? Con el corazón en la boca doy un salto en la cama. Lo primero que pienso es que han vuelto a entrar a robar en casa y es la Policía. Con un susto de muerte en el cuerpo, una taquicardia flipante y desorientada me doy cuenta de que es la nueva alarma del despertador de mi santo.

Esta vez se ha superado, ahora si que odio su smartphone. A mi que me gusta despertarme poco a poco me parece que no tiene ni pizca de gracia. Mal empezamos el día. Mientras vuelvo a apoyar mi cabeza en la almohada pienso en 1027 maneras diferentes de asesinarle con gran dolor y sufrimiento. Torquemada a mi lado parecería una ursulina.

Después de desayunar y dejar todo recogido nos ponemos en camino hacia nuestro destino del día: la Ribera del Duero. Nuestra intención inicial la noche anterior era salir como muy tarde a las 8, son más de las 9 y aún no están los niños en el coche. Lo normal desde que hay niños en casa.

¡Venga, buen rollito nena, ignora sus protestas, ponte el cinturón que por fin salimos!.

Atravesamos Madrid por la M-30 dirección norte, no hay tráfico, lo que es normal dada la hora y la fecha, los que fueran a salir de vacaciones ya salieron el día antes. Antes de llegar a El Molar ya toca la primera parada para "el tete", que está ya sin pañal desde inicios de semana y necesita ir al wc.

Hace un frío helador, las nubes amenazan agua o algo peor. Reanudamos el viaje. Vemos la primeras quitanieves aparcadas en los arcenes de la nacional y sonrío ¡¡que exagerados!!. Mucho antes de llegar a La Cabrera ya vemos la nieve de cerca, antes habíamos visto a la izquierda las montañas nevadas. 

Seguimos avanzando, el paisaje es de postal y seguimos a una máquina que va esparciendo sal.



La ventaja de viajar es cambiar la rutina y disfrutar del paisaje. Nos nieva, pero nieva fuera y somos felices espectadores. Pero enseguida empieza la niebla y ya no se ve nada.


Pasado el Puerto de Somosierra ha dejado de nevar, los pinos están salpicados de un fino manto blanco. La belleza de lo que observo es enorme. Me deleito en cada imagen, capturo alguna de ellas.


Poco a poco la nieve pierde terreno frente a la tierra roja de Castilla, la primavera no está tan avanzada como en el sur donde habito. Aún así ya se vislumbra el verde brotando.

 


Pasamos pueblos, pequeños reductos de vida tranquila. Seguimos avanzando, fuera la temperatura tiene signo negativo. Ya queda poco, pero aún queda otra parada, el "tete" tiene necesidad de seguir con el culete seco y nosotros necesitamos algo que nos caliente por dentro. Paramos en un sitio nuevo, no en nuestra parada tradicional cuando vamos por estos lares, muy bonito, de estilo muy cuidado.

Veo algo que me gusta y lo capturo, esta vez no sólo para mi memoria personal.


Las verjas de hierro me recuerdan a "el espíritu castellano", al carácter de las gentes nacidas en estas tierras, que te hacen ser duro, resignado ante la adversidad del tiempo y fuertes, para resistir las inclemencias del clima y de la vida.

Nuestro trayecto de dos horas está llegando a su fin, estamos cerca de la casa familiar, puedo volver a admirar las vides, de hileras infinitas y perfectas y las construcciones de las nuevas bodegas, con denominación de origen. En cada viaje al pueblo político noto como se incrementa mi amor por estar tierras, que me cautivaron por su esplendor en la primera ocasión, que me dan lecciones de vida en cada estación en la que vuelvo.

Después del ritual familiar y antes de comer, subimos cerca del páramo, a la vuelta, a solas con la cámara y el silencio, me enfrento al resurgir de los árboles que ya identifico y conozco. Bellos paisajes, bella serenidad.


El clima de la tarde empeora, después de comer llueve, graniza y nieva. Es hora de partir, esta vez, el volante es cosa mía. En el camino de vuelta hay de todo menos un tornado: lluvia, granizo, nieve, niebla...


 y sol según vamos hacia el sur. La estación de La Pinilla está espectacular, la nieve resplandece con la luz del sol de la tarde.


Voy concentrada a medias en el tráfico, a medias pensando en la vida de las gentes que viven en los pueblos de alrededor. La "Pitu" no ha parado en todo el trayecto de gritar contenta. El "tete" lleva dormido todo el trayecto. Me duelen los oídos, el frío se ha instalado en mis huesos. Mi espíritu está tranquilo, mis resoluciones claras.

Estoy deseando aparcar a la puerta de casa y que los niños estén durmiendo para poder sentarme a escribir de nuevo. Mañana será otro día.



domingo, 1 de abril de 2012

Mucho bicho es lo que hay.

Pensé que este año nos libraríamos, pero no. Las de la rima de Becquer han vuelto como lo llevan haciendo los últimos seis años.


Y no es que me importe tener un trío en casa (no viene una pareja, vienen tres), lo que me inflama es que estos ocupas con plumas, donde se empeñan año tras año en construir su nidito es justo encima del farol de la entrada. Así, al entrar y salir te encuentras con los restos de su digestión. Además, cuando salgo al amanecer para ir a trabajar, se despiertan, levantan el vuelo y casi dormida me dan cada susto que no veas. 


Mira que tienen un montón de sitios mejores en nuestro tejado donde anidar y procrear, pero no, les gusta el calor de nuestra bombilla de la puerta. Así que no nos queda más remedio que tratar de impedir que se adueñen del espacio, pero al final nos rendimos y se quedan unos meses tan felices con nosotros.


Pero no son los únicos habitantes, tenemos un par de salamanquesas acomodadas entre la hiedra, que huyen despavoridas cada vez que riego (otras que no han sabido buscarse un sitio mejor), algún que otro ratoncito de jardín, que en verano escucho pero que no veo ni tengo intención de ver y varios hormigueros en las jardineras.


Es lo que tiene  vivir en el pseudo-campo, hay bichos. Algunos son simpáticos como los erizos que viven en el descampado frente a casa, tan graciosos como los del anuncio de seguros y los gatos callejeros que atraviesan la valla trasera. Otros no tanto, como las arañas, las avispas, los saltamontes gordos, los mosquitos que me acribillan las noches de verano,  unas cosas raras verdes que vuelan, los murciélagos que revolotean cerca de las luces del patio y los mirlos negros de pico naranja que me despiertan aún de madrugada.


Como yo quería campo...

Agradecida y emocionada

He recibido un premio de Laura Nogueras (http://mimamamecanta.blogspot.com.es/) , que es una preciosidad:
Estoy doblemente agradecida:  por el premio y lo que significa para mi ego bloguero y también por lo mucho que estoy aprendiendo de música contigo, ¡¡¡gracias Laura!!!.

Como aceptar un premio significa responder a las preguntas del cuestionario, vamos a ello:

1. Si el nombre de tu blog ya hubiera estado ocupado... que otro nombre le hubieras puesto?
Para el que tenía pensando en un principio alguien se había adelantado, así que tuve que darle una vuelta de tuerca y la verdad es que el nombre alternativo se amolda totalmente a lo que yo quería.

2. Serie favorita de televisión
Vivo con un" serie-adicto" y veo cada cosa..., pero con la que llevo años disfrutando es con "Mujeres Desesperadas", una lástima que sea la última temporada. También "Urgencias" cuando estaba George (laaaargo y profundo suspiro).

3. Dónde y cómo conociste a tu pareja
En Madrid, fue una cita a ciegas.

4. Que te gustaría hacer con tu vida cuando te jubiles
¿pero me voy a poder jubilar? ¿de verdad? en ese caso me gustaría viajar y disfrutar de los nietos que me va a dar el "tete", si es que algún día le dejo salir de casa a conocer chicas, jejeje.

5. Si te vieras obligado a ocupar parte de tu tiempo libre en alguna actividad benéfica... que tipo de actividad elegirías?
Me gustaría colaborar con el comedor benéfico "Madre de la Alegría", de Leganés (Madrid), creado por Paquita Gallego, a la que tuve la suerte de conocer cuando yo era una cria.

6. Campo o ciudad?
Campo para vivir y ciudad para ir de copas, de compras, de museos, de cenas...

7. Si tuvieras de nuevo 18 años y tuvieras que elegir qué estudiar... elegirías lo mismo que hiciste o cambiarías de opción?
Siempre quise ser neurocirujana, pero me agobiaba la carrera de Medicina, así que opté por algo más light, pero relacionado. Y luego, ironías de la vida, estoy practicando conocimientos a todas horas.

8. Te dejan cambiar una sola cosa de tu pasado, cual elegirías?
He cometido demasiados errores en mi pasado para tener que elegir cambiar una única cosa.

9. Recuerda el día más feliz de tu vida
Yo no puedo decir que el día más feliz de mi vida fuera el del nacimiento de mis hijos, porque con la niña fué uno de los peores momentos por los que he pasado y con el niño tenía sentimientos agridulces. Uno de los días más felices de mi vida fue cuando pude cumplir un sueño: ver la cúpula de Brunelleschi desde San Miniato al Monte, al atardecer, con el Arno al fondo, en verano..., menuda llantina. Pero no ha sido el único, ha habido muchos.

10. Como eliges los temas para tus post?
Brotan, como brotan mis pensamientos. Van saliendo solos, se me escapan entre las teclas a un ritmo trepidante, siempre que tengo tiempo de sentarme a escribir. Tengo una lista de temas pendientes.

11. Qué tarea doméstica te toca más las narices hacer?
La plancha. Para mi espalda es un horror.


Bueno, ha llegado el momento de pasar el premio. Y en esta ocasión lo paso a:
El sonido de la hierba al crecer (http://elsonidodelahierbaelcrecer.blogspot.com.es/) y 
Todos somos especiales (http://todos-somosespeciales.blogspot.com.es/)


Y las preguntas a responder para recoger el premio son:
1. ¿A quién invitarias a cenar?
2. Cual es para ti el mejor destino del mundo para unas vacaciones inolvidables
3. Como te gustaría verte dentro de 10 años.
4. ¿que es en lo primero que piensas cuando te despiertas?
5. ¿te convertirías en vegetariana/o?


Pues eso es todo de momento.


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