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lunes, 18 de marzo de 2013

La primera mirada.

Hace poco fuimos a conocer a una de las últimas recién llegadas a este loco mundo en el que vivimos.

Una niña que se convertirá con el paso de los años, en una mujer sensible, pero fuerte, que para eso también es pez.

Con apenas unas horas de vida, me impresionó su forma de mirar, con la curiosidad  por lo que la empezaba a rodear, esa sensación que he tenido a veces de unos ojos que ven más allá de lo que se ve a primera vista.



Me vine a casa con esa mirada en el corazón, la de ver y a la vez mirar...

Hoy celebro mi primera mirada, la que nació hace muchos, muchos años, algo más de cuatro décadas, la de una vida que empezaba y que espero que no haya llegado aún ni a la mitad de su recorrido. 

En muchas cosas de la vida, mi mirada sigue siendo la primera, porque sigo teniendo la inmensa suerte de ver y vivir todo como si fuera la primera vez. Y año tras año, el día 18 del tercer mes, me digo a mi misma que puede pasar el tiempo, pero sigo viendo el mundo como si acabara de llegar a él, que sea lo que sea lo que tengo frente a mi, me sorprende cada fragmento de realidad en la que navego.





viernes, 15 de marzo de 2013

Procura ser fiel.

No, para nada va esto de una lección sobre moral de pareja. Hay otro tipo de fidelidadades, que se debería respetar aún más de lo que se hace. 

Si cuando vas a preparar una receta, dice bien grande: 100 gr., no añadas alegremente la cantidad que a ti te apetezca, estarás cometiendo un grave error si lo haces. Si sólo pone una cucharada de levadura, no eches más por querer ser la que hace el bizcocho más esponjoso, o la masa desbordará el molde y tu cocina olerá a pastel quemado. Se fiel a tus recetas, no siempre viene bien innovar. El estómago de tus sufridos "catadores" de experimentos culinarios, te lo agradecerá.

Se fiel a tu estilo de ropa. No intentes vestir como una colegiala a los 40 o estarás ridícula. No te dejes influenciar en exceso por las modas. Lo que nunca te ha sentado bien, no lo va a hacer ahora, con el paso de los años. Si tus rodillas no eran aptas para lucirlas con minifaldas, no lo intentes dos décadas después. Tu arraigado sentido del ridículo, te lo agradecerá.

Minifaldas super atrevidas

Se fiel a tu crema hidratante. Aquí si que tienes que ser fiel, de día y de noche, todos los días de tu vida hasta que ganes la batalla contra las arrugas, la flacidez del rostro y la pérdida de elasticidad. Sabes que es guerra perdida contra los efectos del paso del tiempo, pero... procura ser fiel a este ritual. Y si cambias de marca, te arriesgas a tener granos hasta en el escote, pero de valientes está hecho el mundo y tu no vas a ser menos, si arriesgas, tenlo en cuenta. La imagen que te devuelve el espejo, espejito mágico, te lo agradecerá, o no, pero al menos, lo has intentado.

Se muy fiel a tu hígado. El alcohol no es tu amigo. Repito: NO es tu amigo, pero si no sigues este principio, la resaca se instalará en tu cabeza con todo un despliegue de simpatía que te hará maldecir hasta la forma de los cubitos de hielo, por mucha forma de corazón que tengan. Pero si de todas maneras sucumbes, al menos pide que al día siguiente te hablen bajito, tu zumbido de oídos, tu cerebelo y tu nulo sentido del humor, te lo agradecerán (y al que tengas a tu lado se lo agradecerás más si se mantiene calladito).

Si te has propuesto reducir esos centímetros de cintura que te sobran (tu y todo el mundo a tu alrededor sabe que debe ser así) para que te quede bien un vestido de seda y has decidido hacer un régimen draconiano y ejercicio moderado, se fiel a tu constancia. Un poco de espíritu de sacrificio no ha matado a nadie y tu autoestima y tu orgullo personal, te lo agradecerán.


Si te has propuesto no discutir ni enfadarte con alguien cercano con quien compartes trabajo, procura ser fiel a este buen (magnifico, estupendo, etc., etc., etc.) propósito, aunque te lleven los demonios interiores y a la primera impertinencia de la mañana quieras abalanzarte sobre su yugular, como vil Drácula de pacotilla. Procura mantenerte fiel a este reto personal y aguanta, aguanta, aguanta, todo lo que puedas. Te van a salir 20 canas nuevas a la semana, pero a veces más vale mantener la calma y esperar tiempos mejores, que para eso la vida da muchas vueltas. Y a veces te pone debajo a quien tenías encima...

Pero sobre todo, se fiel a ti mism@, a tus principios, a tus ideales y sobre todo a tus sueños. Y no cambies en lo básico.

jueves, 14 de marzo de 2013

Brotes verdes.

No hay nada más maravilloso que el cadencioso paso del tiempo reflejado en la naturaleza.



Saber que la vida discurre como en una sencilla acequia y aunque estés conformado de duras piedras, cuando llevas agua, portas vida.



Que en tu vida, a veces el sol ilumina tus ramas llenas de incipientes flores y brillas como la hierba al atardecer.




Que tienes vida, aunque tu tronco haya crecido torcido.




Que de ti puede brotar una sencilla, pero bonita flor, de aroma casi imperceptible.




Que todas y cada una de tus ramas pueden mostrar su belleza, aunque tu tronco sea sinuoso.




Que eres una muestra de la diversidad que habita este universo reducido.




Que en realidad tu existencia es el reflejo de agua cristalina o de agua estancada y eso sólo depende de ti y de como quieras vivir tu vida.




Que somos un conjunto de diferentes matices y juntos somos un perfecto escenario.



¡Feliz próxima y cercana primavera!

martes, 12 de marzo de 2013

Carrera de esponjas.

Me gusta irme a la cama, "limpia" de todo lo negativo del día. Así que el último ritual antes del pijama y la hidratante de noche, que para eso una ya va teniendo una edad, es el "momento Bañera".

Con los niños durmiendo (todos y cuando digo todos, cuento más de dos), me gusta sumergirme en agua casi hirviendo, sacar la esponja y borrar todo rastro de malos rollos del día. Arrancar lo que se ha incrustado bajo la piel, las tristezas, los nervios, los enfados, las prisas, los gritos y los lamentos. 

Todo, me gusta que se borre todo. De mis brazos, de mis piernas, de mi espalda... Hasta que no queda nada, todo se lo lleva el agua por el desagüe. Entonces, ya puedo salir de la bañera y secarme. Irme a soñar con cosas bonitas y a coger fuerzas para un nuevo día.





Para mis niños, es una vez más el momento del juego, de hacer carreras con las "Natural Sea Sponges", dentro del agua. Les miro y me digo a mi misma que para que tanto juguete didáctico si se lo pasan de maravilla con lo más sencillo, ya sea, con las varillas del ambientador de aceites esenciales, formando construcciones con ellas, o con el papel de las cajas de zapatos. Con el trapo de secarse las manos en la cocina o con las llaves de la puerta.

No necesitan más que algo sencillo y toda su imaginación. Esa que desborda mi paciencia y el orden de mi casa.

Nos complicamos y los complicamos a ellos. No necesitan tanto de lo que tienen y si más de lo que menos les damos: tiempo para implicarnos en sus juegos, en verles desarrollarse como proyectos de adultos que son.

No necesitamos cosas complejas y sofisticadas. No necesitamos caros juguetes ni tecnología punta. No nos sirve de nada si no le encontramos el verdadero sentido al juego: disfrutar de él, no poseer.

Cajas de cerillas vacías y una cuerda de pastelería y podemos tener el más largo de los comboys de trenes. Un par de guantes y habilidad con las manos y podemos hacer marionetas de lana de colores.

Unas ceras de colores y un folio en blanco y podemos dar forma al universo.

Les miro jugar en la bañera a submarinos blanditos y sonrío. Luego yo sola la bañera, con mi propio submarino enjabonado sigo dibujando una sonrisa en mi cara cansada. Los reyes de la imaginación han desbancado una vez más a la princesa de las diferentes ideas, la de pensamientos alternativos, la de la esponja que raspa.

domingo, 10 de marzo de 2013

Necesito que amanezca.

Necesito despertar y que la luz del sol me de directamente en la cara, que me deslumbre, que me ciegue. Que esa infinita luz lo inunde todo, que entre en cada uno de los rincones de mi alma.






Necesito bañarme en azul, que se apodere de mi el espíritu celeste de la alegría. Necesito mirar hacia adelante y ver sólo inmensidad en tonos aguamarina.



Necesito permanecer quieta, inmóvil, disfrutando de la sensanción de no llegar tarde a todas partes, incluso a mi propia vida.


Y sonreirle al aire.

Que me miren las gaviotas desde lo alto, tumbada, serena, tranquila. Necesito oír campanas que no suenen solo anunciando que hay un nuevo durmiente eterno.




Necesito un soplo de brisa, como la caricia que siempre anhelo, esa que recorre mi mejilla y baja por mi cuello, la que explora también mi espalda.

Necesito la tibieza de un sol convertido en manos. Necesito la placidez del tiempo sin límites.

Necesito comer y disfrutar de ello. Y rodearme de silencio cercano, hablar en susurros, para no molestar a los ángeles.

Ver como se mutan las nubes sobre nuestras cabezas. Sonreír y recibir el pago en más de dos sonrisas.

Caminar por cuestas blanquecinas, vacías, sinuosas y plácidas. 





Dejarme llevar por mi cuerpo, no poner límites a la imaginación ni a las ganas. Ver cal, ver cielo, pisar la tierra solo lo necesario.

Necesito fundirme en piel y sueños. Necesito respirar sal y dulce. Necesito pimienta y dulzura. Necesito ver como sale el sol frente a mi y nunca más a mis espaldas.





Necesito ir. Dime que si.


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